Hablar
de Colombia implica dar a conocer las innumerables riquezas naturales, físicas,
sociales, culturales con las cuales se cuenta, sin duda alguna la diversidad
permite observar un paisaje creado para
el disfrute, el desarrollo y bienestar de los ciudadanos.
Colombia
cuenta con características que lo diferencian del resto del mundo, la alegría,
las costumbres, tradiciones, y sobre
todo gente dispuesta a dar lo mejor de
sí, gente soñadora, con las ganas de tener un país sin violencia, con las
condiciones necesarias para sacar adelante la familia y construir las metas que
se tienen a futuro.
Mejor
dicho somos un país de soñadores, de gente trabajadora y positiva, que todavía
espera y cree que las dificultades se solucionan con la fe. Esta es gran parte
de la cara de nuestra nación.
Pero
existe otra cara, la cara de la desigualdad, de la injusticia, de la
discriminación de la violencia, de un país cansado de las promesas de los
políticos, de las necesidades insatisfechas. Una nación que está dividida por
la clase pobre, media y baja determinada por la condición socio económico, como
si el dinero fuera la fuente para medir nuestra condición de ser humano.
Sin
duda alguna el deterioro social, la ausencia del Estado, la pérdida de valores,
la falta de legitimación, de legalidad, la corrupción, han venido creando un
país cansado, lastimado por las heridas de la guerra, por la indiferencia y por el despilfarro de
nuestros gobernantes.
Pero aun así, se buscan caminos para mejorar,
para tratar de dejar de lado las heridas, para olvidar los momentos de tristeza, de desespero constante que viven diariamente
muchos de los ciudadanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario